Proclama del Pacífico recibió el martes 4 de agosto a la alcaldesa de Jambaló, Lida Emilse Paz Labio, para abordar el resultado del 0,0 % que el municipio obtuvo en la Medición de Eficacia correspondiente a la vigencia 2025, según la ficha elaborada con información registrada en las plataformas oficiales del Departamento Nacional de Planeación. El director de la red de medios, Alfonso Luna Geller, condujo la conversación, que Proclama del Pacífico publica en video completo a continuación. Este texto presenta la totalidad de la exposición de la mandataria.
Un problema de plataforma, no de ejecución
La alcaldesa explicó el origen de la cifra desde el primer intercambio. La metodología del DNP exige tres condiciones simultáneas: indicadores de producto registrados en el Sistema de Planeación Territorial, avances físicos cargados en la Plataforma Integrada de Inversión Pública y obligaciones superiores a cero reportadas en el CUIPO. Jambaló no logró consolidar esas tres variables por fallas en la migración de datos entre plataformas, un problema que Paz Labio describió con un ejemplo puntual: de cada veinte proyectos cargados, cinco se perdían en el proceso de migración. El resultado es un índice base sin información suficiente para aplicar la metodología, y no una calificación de la ejecución real del municipio.
La mandataria señaló que la dificultad se extiende a buena parte del departamento. Citó el caso del alcalde de Totoró, quien en una entrevista previa con Proclama del Pacífico advirtió que 31 municipios del Cauca permanecen en fase de prueba en el mismo sistema, con acceso intermitente a la plataforma. El equipo de planeación de Jambaló mantiene comunicación con Planeación Nacional para completar el cargue del cronograma de proyectos, un proceso que hasta hace poco se llevaba en un manual de Excel y que ahora migra a un sistema todavía en fase experimental.
Luna Geller resumió el punto central de la conversación: el problema corresponde al trámite técnico de la información, no a la ejecución del plan de desarrollo ni a la construcción de obra en el territorio. La alcaldesa coincidió y planteó el reto en términos de coherencia territorial. Las plataformas que miden la gestión de las administraciones regionales necesitan ajustarse a las condiciones tecnológicas reales de cada municipio. Calificar la gestión de Jambaló desde Bogotá, Medellín, Barranquilla o Cali, sin considerar las capacidades tecnológicas locales, deja un vacío entre la plataforma y la comunidad que Planeación Nacional tiene la responsabilidad de cerrar.
Las obras que respaldan la gestión

Paz Labio detalló un inventario de obras ejecutadas durante 2025. En la zona baja del municipio se mejoró la vía municipal que conecta nueve veredas con Toribío, Caloto y Santander de Quilichao, corredor clave para la salida de productos agrícolas. La vereda Nueva Colonia recibió también mejoramiento vial. En infraestructura deportiva, la administración construyó un polideportivo en la vereda El Trapiche en convenio con el Ministerio del Deporte, una placa deportiva en La Marquesa y una cancha de fútbol en la vereda Bateas, obra que la comunidad esperaba desde hace tiempo.
La administración construyó además un puente caballar entre las veredas La Marquesa y Buenavista, infraestructura que los productores usan para sacar café y cabuya hacia Santander de Quilichao, al que la alcaldesa se refirió como puerto seco de la región. La gestión incluyó mejoramiento de techos en escuelas y obras de acueducto y alcantarillado.
Junto a la infraestructura física, la administración sostiene una oferta social amplia. La Copa Jambaló reúne cada año a 3.500 deportistas distribuidos en 120 equipos de fútbol de hombres y mujeres y 78 equipos infantiles y juveniles, entre los 5 y los 17 años, además de las categorías de ciclismo de montaña para hombres y mujeres. Alrededor de diez veredas cuentan con instructores de danza, música y arte, una apuesta que la alcaldesa vincula directamente con la construcción de paz y el fortalecimiento de la convivencia comunitaria. La administración cumple tres años y medio de gestión, con año y medio por delante hasta diciembre de 2027.
La segunda alcaldesa de Jambaló
Paz Labio es la segunda mujer en ocupar la alcaldía de Jambaló, después de Flor Ilva Trochez, primera mandataria del municipio, cuya gestión enfrentó las barreras propias de una cultura de participación política construida históricamente alrededor de los hombres. La actual alcaldesa expresó su intención de abrir camino para las próximas mujeres del territorio, del departamento y del país. Definió su liderazgo desde la sabiduría de los planes de vida y la dinámica comunitaria, y ubicó en el sentimiento social la base que el país necesita para fortalecer la convivencia y sostener la paz en el tiempo, apoyada en la resiliencia que ha marcado la historia de Jambaló frente al conflicto armado.
Dos autoridades, un mismo territorio
Jambaló combina la condición de municipio, entre los más de mil que tiene Colombia, con la de resguardo indígena en su totalidad. La alcaldesa municipal convive con la autoridad del cabildo, representada en el gobernador indígena. Paz Dagua explicó que la alcaldía funciona como instrumento del plan de vida, la hoja de ruta que recoge los mandatos y sueños del territorio a corto, mediano y largo plazo. El plan de desarrollo municipal avanza dentro de esa estrategia de planeación propia.
La conciliación entre ambas autoridades exige diálogo permanente. La mandataria reconoció que existen momentos de tensión, cuando la dinámica administrativa del Estado colombiano se distancia de la dinámica del gobierno propio y de los planes de vida. En esos puntos, la administración municipal y la autoridad del resguardo entrelazan posiciones distintas hasta llegar a acuerdos que permiten continuar la gestión conjunta del territorio.
Del café a la Subasta por la Paz

El café ocupa el primer lugar entre las líneas productivas de Jambaló, seguido por el fique. Entre ambos cultivos, el municipio supera las mil toneladas anuales de producción, con el café como motor principal. El número de familias cafeteras creció de forma sostenida desde la firma del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos en 2017, cuando las familias productoras de coca de Jambaló arrancaron sus cultivos de manera voluntaria en el marco de los acuerdos de paz. Ochocientas familias se dedican hoy al café, setecientas bajo la modalidad convencional y cien bajo certificación orgánica.
Jambaló participó el año pasado en la Subasta por la Paz del Cauca, estrategia de la Gobernación realizada en el municipio de Bolívar, y ocupó el primer puesto entre 500 lotes procedentes de todo el departamento, de los cuales 30 fueron seleccionados para la subasta final y cuatro correspondían a productores jambalueños. El reglamento de la subasta establece que el municipio ganador recibe la sede de la siguiente edición, por lo que Jambaló se prepara para reunir a compradores de más de veinte países, a la espera de que la Secretaría de Agricultura del departamento confirme la fecha. La alcaldesa destacó que la ganadora de la subasta en Bolívar fue una mujer caficultora del municipio.
La producción cafetera se apoya en el convenio permanente que la administración mantiene con la Federación de Cafeteros y en un relevo generacional visible: jóvenes y colegios se suman al cultivo del café, lo que evita el envejecimiento del sector agrícola y mantiene la relación de la comunidad con la tierra.
De la coca al café, una transición sostenida por la comunidad
La sustitución de cultivos avanzó pese al incumplimiento inicial de los compromisos estatales derivados del PNIS. La comunidad de Jambaló mantuvo su palabra y arrancó la coca antes de recibir el respaldo institucional prometido. Con el impulso que el actual gobierno nacional dio al cumplimiento de los acuerdos de paz, el proceso tomó fuerza. Noventa y seis familias se orientaron hacia la ganadería y otras noventa y seis hacia la prestación de servicios, con talleres de motos, tiendas, almacenes y peluquerías como emprendimientos principales.
En 2025, el cabildo y la alcaldía conformaron una bolsa común de recursos destinada al fortalecimiento económico y agropecuario del territorio. Con esos fondos, jóvenes y mujeres accedieron a talleres de motos, peluquería y manicure, además de maquinaria para el despulpado de café y asistencia técnica agropecuaria.
La economía circular del fique
Jambaló produce cien toneladas anuales de fique bajo convenio con Empaques Medellín y con Coohilados, cooperativa multiactiva de San Gil dedicada a la transformación de la fibra en telas, cordeles y sogas. Un convenio previo con Artesanías de Colombia no tuvo continuidad. La materia prima sale del Cauca hacia San Gil, regresa convertida en costales y los caficultores de Jambaló compran de vuelta ese mismo empaque para su cosecha.
La alcaldesa calculó el margen que el municipio pierde en esa cadena: de una arroba de fique salen 25 costales, cada uno vendido entre 8.000 y 12.000 pesos, lo que equivale a cerca de 200.000 pesos por arroba frente al valor de venta original. Planteó la necesidad de constituir una empresa local de transformación y un convenio directo con la Federación de Cafeteros, a través de Cafinorte, para recibir la producción de costales en el propio municipio. La administración explora además la transformación del jugo de fique en fertilizante, con pruebas exitosas en cuatro productos derivados.
Vías pendientes y una deuda del Estado
La alcaldesa ubicó en la infraestructura vial el principal freno para el desarrollo del municipio. Jambaló no cuenta con vías pavimentadas bajo la administración municipal; la vía departamental que conecta con Santander de Quilichao, hacia San Pedro, tiene solo un tramo pavimentado. La administración concentra sus esfuerzos en mantener en buen estado las vías destapadas del territorio, mientras insiste en que el desarrollo agrícola y comercial depende directamente de la mejora de esa red vial.
Paz Labio trazó una línea histórica de aportes de Jambaló a las políticas nacionales, desde la firma del Plan Colombia en 1991, cuando la zona alta del municipio vivía el auge del cultivo de amapola. Esa misma zona alta concentra hoy la producción de papa, olluco, fresa y tomate, junto con emprendimientos lácteos que producen quesos, yogur, derivados de la trucha y transformados de frutales.
Representación política y protección jurídica

Jambaló cuenta con representación directa en el Congreso a través de dos senadores y un representante a la Cámara por circunscripción especial indígena y un representante adicional por la circunscripción especial de paz, ocupada por Esneyder Gómez, cuya trayectoria surge de los procesos organizativos del territorio y de su propia condición de víctima del conflicto armado.
El municipio, en su condición de resguardo, es sujeto de reparación colectiva con avances en su implementación y cuenta con medidas cautelares de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, además de estar cobijado por el Auto 004 de la Corte Constitucional y por el Caso 005 de la Jurisdicción Especial para la Paz. Ese conjunto de herramientas nacionales e internacionales sostiene la protección jurídica del territorio.
En materia de seguridad, la alcaldesa describió un modelo colectivo y comunitario, activado en el plan de emergencia y contingencia del municipio. Recordó la toma guerrillera del 19 de noviembre del año pasado, contenida por la propia comunidad, como ejemplo de esa capacidad de respuesta conjunta entre las veredas y el resguardo.
Frente al nuevo gobierno nacional, que toma posesión esta semana en Cali, la alcaldesa expresó confianza en que la condición de Colombia como país multiétnico y pluricultural obliga a cualquier presidente a atender al municipio. Jambaló, dijo, seguirá exigiendo el cumplimiento de esa deuda histórica del Estado con un territorio que ha respondido, con sus propios recursos y organización, a los planes y acuerdos nacionales que lo han involucrado.
El video completo de la entrevista, con la totalidad de la exposición de la alcaldesa Lida Emilse Paz Labio, queda publicado a continuación, y en el canal de YouTube de Proclama del Pacífico.










